
Los dueños son dos profesionales preocupados por dar lo mejor de sí, de idear todo tipo de maneras de morir siempre a gusto del cliente y sobre todo de estar muy convencidos de lo que hacen.
Es muy gracioso ver como se desesperan los padres y los hermanos de Alan cuando los arrolla con su visión positiva de la vida, como reaccionan y se horrorizan ante su falta de respeto por lo que es la tradición familiar... ser triste, apático y un suicida en potencia.
Hay bastantes puntos ocurrentes en la novela, todos utilizando la idea del suicidio. En una de las escenas la señora Tavuche, atiende a una niña que se quiere suicidar y le ofrece un caramelo. Dichos caramelos están estrictamente regulados por el gobierno, que prohibe que todos los caramelos que compre un niño para suicidarse estén envenenados; algo así como darles una oportunidad de pensárselo si tiene la suerte o desgracia de tomar el caramelo no envenenado, de esta forma solo la mitad de los que están en el bote están envenenados: una ruleta rusa del suicidio.
Curiosas las profesiones y ayuda a los profesionales del suicidio que pasan por la tienda para ofrecer sus servicios y soluciones a los Tavuche.
Novela muy divertida y relajada.
Jean Teulé nació en Saint-Lô (Francia) en 1953. Tras dedicarse durante años al cine, al cómic y a la televisión, se consagró por entero a la escritura. Entre sus obras más importantes destacan: La tienda de los suicidas, El Montespan y Los Caníbales